¿Productos químicos controlados? Consideraciones previas necesarias.

Considerando que ciertas sustancias y productos químicos se han desviado de sus aplicaciones legítimas para ser utilizado de forma ilícita, como precursores, solventes, reactivos y varios adulterantes o diluyentes, producción, fabricación y preparación de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

Teniendo en cuenta la existencia de un gran número de insumos químicos en términos de sus propiedades tienen un alto potencial para el empleo como sustituto de precursores y productos químicos esenciales que se utilizan con mayor frecuencia en el procesamiento de drogas ilícitas.

Considerando que, a medida que amplía la supervisión internacional de los principales precursores y productos químicos esenciales empleados en el procesamiento ilícito de drogas, dada la dificultad de su obtención, existen nuevos métodos alternativos de síntesis y producción que impliquen el uso de insumos químicos no controlada o se pueden preparar fácilmente en laboratorios como materia prima no controlado.

Teniendo en cuenta la frecuencia con que se han encontrado ciertos productos químicos en laboratorios clandestinos para la fabricación ilícita de drogas o identificados en muestras agarró de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

Teniendo en cuenta la tendencia mundial de crecimiento de la producción, distribución y consumo de drogas sintéticas ilícitas, con el fin de eludir el control internacional ejerce sobre los estupefacientes y sustancias sicotrópicas para uso terapéutico permitido y los proscritos.

Considerando que el Convenio contra el tráfico ilícito de las Naciones Unidas de estupefacientes y sustancias psicotrópicas _ la Convención de Viena, de 1988, promulgada por el Decreto Nº 154 del 16 de junio de 1991, establece en su art. 12 que las Partes adoptarán las medidas que consideren apropiadas para prevenir el desvío de sustancias utilizadas para la fabricación ilícita de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

Considerando, por último, la necesidad de ajustar los límites de las sustancias químicas controladas, que se enumeran en el anexo del Decreto nº 169, de 21 de febrero de 2003, las necesidades y peculiaridades del mercado.